Sed y hartazgo en Ángel R. Cabada; familias acusan abandono de CAEV ante crisis de agua

La desesperación comenzó a desbordarse en Ángel R. Cabada, donde cientos de familias enfrentan una severa escasez de agua potable que ya afecta la vida cotidiana en múltiples colonias del municipio. Lo que inició como una interrupción temporal del servicio se convirtió, para muchos habitantes, en otro episodio de abandono institucional y promesas incumplidas.
Vecinos denunciaron que llevan al menos dos días sin una sola gota de agua en sus hogares, situación que ha complicado tareas básicas como cocinar, lavar ropa, asearse e incluso atender animales domésticos y actividades comerciales.
El malestar se extiende en colonias como Lechería, Zona Urbana, Magisterial, Pedro Bonilla, Miguel Reyes Camacho, San Eulalia, parte del Centro, Artículo 27, Villa Flores, Enrique Jiménez, Serapio López Mateos y Ofelia Gómez, entre otras, donde la paciencia comenzó a agotarse.
Aunque la Comisión del Agua del Estado de Veracruz, Comisión del Agua del Estado de Veracruz, habría prometido el envío de pipas para reducir el impacto del desabasto, habitantes aseguran que los apoyos nunca llegaron, dejando a decenas de familias improvisando cubetas, tinacos vacíos y reservas agotadas.
Las críticas apuntan directamente hacia Demetrio Serrano Saavedra, director de la oficina operadora de CAEV en el municipio, a quien ciudadanos señalan por repetir explicaciones relacionadas con supuestas fallas en bombas o apagones eléctricos cada vez que ocurre una interrupción, sin que exista una solución de fondo.
La inconformidad ya comenzó a traducirse en organización social. Vecinos anunciaron la recolección de firmas para presentar una denuncia formal ante oficinas centrales de CAEV en Xalapa, además de intensificar la difusión del problema en redes sociales y medios locales para presionar a las autoridades estatales.
Para muchos habitantes, el problema ya no es solamente técnico, sino político y administrativo. En Cabada, la falta de agua comienza a ser vista como símbolo de un servicio público debilitado, incapaz de responder a una necesidad elemental que, insisten los ciudadanos, no debería depender de excusas ni de promesas temporales.
Redacción Reportaje Veracruzano



